sábado, 20 de febrero de 2010

CaRnAvAl, cArNaVaL

Una vez más llegó y pasó el Carnaval, como un viento que aligera el espíritu y revitaliza la sangre. Una vez más sale triunfante la vida, con el claro conocimiento de que la muerte es una parte inevitable de su ciclo.



Barranquilla: cielo azul, brisa y color; cumbia lenta con sabor a río y mar; frenesí vital con raíces ancestrales africanas; conjunción que recoge la elegancia del colono, y la cadencia y picardía heredadas de las sangres mezcladas durante siglos de mestizaje.



Joselito Carnaval murió, era de esperar; murió en su ley al cuarto día de parranda y ron. Fue debidamente llorado por sus viudas, deudos y acreedores,  lamentando más que todo el fin de  fiesta. No resucitará; revivirá dentro de un año; se depertará fresco y listo para reiniciar la rumba, porque la alegría no muere; sólo entra en reposo para recuperar fuerzas y seguir iluminando los días.

Fotografías: María Alejandra Gaona. Foto de Congos tomada de http://www.redcolombiana.com/
Texto: Silvia Reyes Cepeda

viernes, 5 de febrero de 2010

Dos poemas de Martha Cecilia Alonso

LOS AMANTES NO SE NOMBRAN

Los nombres de los amantes
son música cifrada
que abre secretas estancias del recuerdo.

El sabor de cada nombre
debe gustarse en silencio:
 
         Porque los nombres de las mujeres
         evocan huracanes de llanto
y los  nombres de los hombres, 
tempestades de sangre.


ORACIÓN DE MIS NOCHES
Para el primer amor imposible

Una vez inventé un beso.

Un beso largo...
expansivo y milimétrico
-minucioso dibujo de mis labios sobre tu piel-
inmenso beso que te recorría todo.

Un beso húmedo como el mar
que te envolvía de sal
y te bañaba.

Un beso de amor...
horizontal,
que no tenía límites escritos
ni lugar.

Era un beso infinito,
intemporal.
Un beso eterno
que no puedes olvidar
-si te despierta-
porque aún no lo termino de soñar.


MARTHA CECILIA ALONSO OSORIO, Barranquillera, Médica y Poeta: una excelente combinación.