martes, 21 de febrero de 2017

El Último Reino

SAJONES, VIKINGOS Y NORMANDOS
Serie
Bernard Cornwell


Northumbria, siglo IX. Los daneses invaden la antigua Britania romana, abandonada en el siglo V y ocupada ahora  por anglos, sajones y jutos, todos pueblos de origen germánico. Los daneses buscan riquezas, pero al ver las feraces tierras inglesas, quieren quedarse, dominarlas, construir hogares en ellas. 

Uthred de Bebbanburg (hoy Bamburgh Castle), hijo de Uthred, es sajón. Tiene nueve años y su padre ha muerto combatiendo contra los daneses; el  jarl Ragmar lo secuestra y lo educa como un hijo y como un guerrero danés. Aprenderá a luchar con bravura, a escuchar el canto de la espada y a venerar a los antiguos dioses paganos, olvidando su incipiente educación cristiana. Su tío se apropia de Bebbanburg, y Uthred insistirá en recobrarla.

En Wessex, el único reino que dominan los sajones, gobierna  Alfredo El Grande (849-899), quien aspira a hacer de Inglaterra un solo reino, y exige juramento de lealtad a los señores de la guerra. Uthred siempre estará dividido entre su juramento al rey Alfredo,  y la lealtad de sangre hacia Ragmar, y entre la ortodoxia férrea de los cristianos y los dioses daneses. Pese a ello, contribuirá a forjar ese sueño del rey Alfredo, defenderá Wessex y Mercia de las invasiones danesas y evitará, así,  que Inglaterra se conviertiera en "Dinaterra".  
Inglaterra en el siglo IX: Bernard Cornwell

Es una magnífica serie conformada por 10 libros,  escritos como las buenas novelas de aventuras, trepidantes, llenos de paisajes minuciosamente descritos, y del relato de sangrientas  batallas, con el "muro de escudos" como formación principal para enfrentar al enemigo. Pero también cuentan cómo era la vida en la alta edad media inglesa, cómo era el sistema feudal, cómo estaba conformado y cómo se tomaban las decisiones; igualmente, hablan sobre el papel que jugó la Iglesia romana en la creciente cristianización de los pueblos paganos; era la época de las peregrinaciones, de la adoración de reliquias, reales o falsas, de la superstición y del pavor al infierno con que amenazaban los curas a la gente ignorante, y también de la candidez de las creencias de la mayoría de los cristianos. 

Uthred se enfrentará continuamente con las cerradas ideas de los curas y con su deseo de imponerse a los reyes y a todos, para convertirlos "en perros dóciles, bien amaestrados, agradecidos y obedientes", fieles a su celoso "dios crucificado".

Siguiendo sus luchas y proezas, el lector recorre la historia de Inglaterra, desde el recuerdo de los pueblos antiguos, pasando por  la invasión romana, por la primera oleada germánica, luego la danesa, hasta culminar con  la conquista normanda en 1066 con Guillermo el Conquistador.

La historia de estos reinos y esas épocas es tan rica que ha sido objeto de muchas obras literarias; recientemente la encontramos, como fantasía épica,  en "Juego de Tronos", de George R.R. Martin; curiosamente, Uthred el Pagano creía en los “sceadugengan, los caminantes de las sombras”, que existían desde cuando en Inglaterra veneraban a Woden y  a los antiguos dioses, y “que se movían en silencio y semiocultos por la tierra, misteriosas criaturas que podían cambiar de forma. Un instante eran lobos, y al siguiente hombres, o águilas, y no estaban ni vivos ni muertos, sino que eran criaturas del mundo de las sombras, bestias nocturnas,[...]”. Los que se han leído la saga de Martin saben a qué me refiero, aun cuando algunos medios señalan que, para  Cornwell, esa serie no es más que "dragones y tetas" (www.antena3.com). 

Los libros de Cornwell recogen gestas y batallas reales, como la  conquista de Eoferwic (hoy York) por los daneses, o la batalla de Brunanburg, sobre la que canta un poema sajón de la época, según cuenta Borges en su obra Literaturas Germánicas Medievales. (Es de recordar que Borges fue un enamorado de la antigua tierra inglesa, su abuela paterna era oriunda de lo que antes se llamaba Mercia, y en la Nueva Antología Personal se incluye  un poema a un poeta sajón). 

Desfilan, también, las  ciudades que iniciaron como asentamientos de uno u otro pueblo y que aún existen:  “Æbbanduna (Abingdon, Berkshire); Badum (Bath, Avon); Beamfleot (Benfleet, Essex); Cirrenceastre (Cirencester, Gloucestershire); Contwaraburg (Canterbury, Kent); Cornwalum(Cornualles); Defnascir (Devonshire); Deoraby (Derby, Derbyshire); Dunholm (Durham, condado de Durham); Eoferwic (York, también la danesa Jorvic, que se pronuncia Yorvik); Exanceaster (Exeter, Devon); Gleawecestre (Gloucester, Gloucestershire); Ledecestre  (Leicester, Leicestershire); Lindisfarena (Lindisfarne-isla sagrada), Northumbria; Lundene (Londres); Wintanceaster (Winchester, Hampshire), en donde murió el rey  Alfredo. (Lista de topónimos incluida por el autor en cada libro)

Ruinas del monasterio de Lindisfarne, frente al castillo de
Bebbanburg (en www.english-heritage.org.uk)
La historia, y la imaginación de Cornwell, hacen fascinantes estas novelas, y se conjugan para recordar los orígenes del pueblo inglés. 

Los libros que componen la serie son: 
El último reino, Svein, el del caballo blanco, Los señores del Norte, La canción de la espada, La tierra incendiada, Muerte de Reyes, El pagano, El trono vacío, Guerreros de la tormenta y El portador de la llama.

Bernard Cornwell (Londres, 1944) es novelista y periodista y, en sus biografías, reconoce que empezó a escribir por razones estrictamente económicas, al trasladarse a los Estados Unidos. Entre sus obras están la también larga serie sobre Sharpe, un fusilero del ejército británico durante las guerras napoleónicas y durante la colonización de la India. También tiene una trilogía sobre el rey Arturo; una novela sobre Stonehenge y muchas obras más. Algunas han sido llevadas a la televisión, como El Último Reino, de la BBC. En junio de 2006 fue nombrado oficial de la Orden del Imperio Británico dentro de la lista colectiva en honor del 80 cumpleaños de la reina Isabel II. (Fuentes: es.wikipedia.org y bernardcornwell.net)

Lápida de la tumba de Jorge Luis Borges en Ginebra: siete guerreros
nortumbrios,   tomada de una lápida del siglo IX
hallada en Inglaterra y la imagen conmemora
 un ataque vikingo a un monasterio en la isla de Lindisfarne (Nortumbria) en 793.
http://oyeborges.blogspot.com.co/2011/08/los-misterios-de-la-lapida-de-jorge.html


Brunanburh, 937 A.D.

Jorge Luis Borges

Nadie a tu lado.
Anoche maté a un hombre en la batalla.
Era animoso y alto, de la clara estirpe de Anlaf.
La espada entró en el pecho, un poco a la izquierda.
Rodó por tierra y fue una cosa,
una cosa del cuervo.
En vano lo esperarás, mujer que no he visto.
No lo traerán las naves que huyeron
sobre el agua amarilla.
En la hora del alba,
tu mano desde el sueño lo buscará.
Tu lecho está frío.
Anoche maté a un hombre en Brunanburh.

Nota del autor: Brunanburgh. Son las palabras de un sajón que se ha batido en la victoria que los reyes de Wessex alcanzaron sobre una coalición de escoceses, daneses y britanos, comandados por Anlaf (Olaf) de Irlanda. En el poema hay ecos de la oda contemporánea que Tennyson tan admirablemente tradujo.



domingo, 1 de enero de 2017

Los hilos de la memoria

LÉXICO FAMILIAR
Natalia Ginzburg
Editorial Lumen

Todas las familias tienen un léxico particular, unas frases repetidas a lo largo de los años, anécdotas contadas una y otra vez; un léxico común "que une a la tribu y aleja a los indeseados". Los miembros de la familia podrán dejarse de ver muchos años, pero bastará que alguno "diga una palabra, una frase, una de aquellas antiguas frases que hemos oído y repetido infinidad de veces en nuestra infancia... para volver a recuperar de pronto nuestra antigua relación y nuestra infancia y juventud, unidas indisolublemente a aquellas frases, a aquellas palabras".

Esas frases, dice la narradora, "son nuestro latín, el vocabulario de nuestros días pasados, son como jeroglíficos de los egipcios o de los asirio-babilónicos: el testimonio de un núcleo vital que ya no existe, pero que sobrevive en sus textos, salvados de la furia de las aguas, de la corrosión del tiempo".

Natalia Ginzburg (Palermo, 1916 - Roma, 1991) narra la historia de su familia a través de esas frases reiteradas e identificadoras; una familia con un padre científico y malhumorado, drástico, dominante y preocupado por sus hijos; una madre amante de Proust y de la poesía, a quien "le alegraba contar historias, porque amaba el placer de narrar"; cinco hermanos, y todos los antepasados que revivían al mencionar su frase particular. En la Italia fascista, esta familia es socialista y antifascista;  le gustan las historias y la política; amparará perseguidos y serán perseguidos y amparados por los amigos; el primer esposo de Natalia fundará con Giulio Einaudi la editorial Einaudi, en donde ella trabajará  años después, y de donde era asiduo el poeta Cesare Pavese.
Natalia y Leone Ginzberg (tomada de
es.wikipedia.org)

Familia y amigos, unidos por recuerdos comunes. Natalia recoge el hilo de la memoria y lo ovilla con .palabras pues su oficio, dice, "es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas es las que no tiene nada que ver la cultura, sino solo la memoria y la fantasía". (En http://www.filosofiayletras.com/la-vocacion-de-natalia-ginzburg/).

Al leer esta obra, Léxico familiar, ganadora del premio Strega, inevitablemente recuerda uno su propia familia, sus propias historias, las frases que se decían una y otra vez, las anécdotas  repetidas en cada celebración familiar; recuerda uno a sus propios abuelos y bisabuelos, conocidos solamente a través de las historias contadas, y la propia infancia, conocida gracias a los recuerdos de los demás. 

Vuelve ese saudade por los tiempos ya idos, pero que se mantienen vivos en las palabras, los gestos y los recuerdos de nuestra propia tribu familiar.Y renace, también, esa vieja confusión entre recuerdos y sueños; y los recuerdos inventados, esos  que, al contarlos, siempre provocan la misma respuesta: -Eso nunca pasó-.