miércoles, 20 de mayo de 2026

La imaginación desbordada

 

THEODOROS
Mircea Cărtărescu
Editorial Impedimenta
2024



Las primeras páginas de este libro son como entrar en un torbellino vertiginoso, en la vida, contada por los arcángeles, del hijo de un boyardo de Valaquia que por artes de piratería se coronó como emperador de Etiopía, descendiente falso del rey Salomón y de la reina de Saba, y de su hijo Menelik.

Grabado de 1889


Un personaje que de niño soñaba con Alejandro Magno y las historias de Esopo, convertido en un hombre sanguinario, cruel, aventurero, mentiroso, ladrón y codicioso, y que le escribía largas cartas a su madre, supuestamente griega, y a la reina Victoria.
Yo imagino que Cartarescu se divirtió mucho escribiendo esta obra, abriendo sin control las compuertas de su imaginación creadora, libre, salvaje a ratos, poética, envolvente y loca.
Mircea Cartarescu, en página12.com.ar
Escrito en segunda persona por un narrador omnisciente que conoce el pasado, el presente, el futuro de Theodoros, sus sueños y el más nimio de sus pensamientos, porque todo está escrito ya en el libro de su vida.
Theodoros va de isla en isla por el archipiélago griego, buscando las letras que indiquen el camino al arca de la alianza. Tudor el hijo del boyardo valaco, Tewodros II rey de reyes, usurpador de la estirpe de Salomón, terminaría vencido por los ingleses y trasladado de tumba en tumba, para que se perdiera su rastro, "como después de cualquier tirano".
Según el columnista Fernando D'Addario, "No es fácil ingresar en este nuevo aluvión creativo del rumano, que arrastra personajes históricos, civilizaciones antiguas, leyendas incomprobables, batallas inventadas y milagros imposibles" y "mucho más difícil es salir" (www.pagina12.com.ar/798432-la-alucinacion-historica-de-mircea-cartarescu/)de este laberinto alucinante. No es fácil reseñar un libro así, pero aún me dura el asombro por esta proeza literaria del escritor rumano, Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), autor de obras como El Levante, El Ruletista, Las bellas extranjeras, Solenoide y un libro de cuentos maravilloso, El ojo castaño de nuestro amor.

viernes, 15 de agosto de 2025

LA CANCION DEL RÍO

 

RUMORES DEL MAGDALENA

Jordan Salama
Editorial Uninorte


En 2018, un estudiante neoyorkino recorrió el río Magdalena, desde su nacimiento en una laguna encantada hasta Bocas de Ceniza, para su tesis de grado en Princeton. Un recorrido que fue una conversación con el río, con la selva y con los ribereños que conoció a su paso.
Quería vivir un viaje como el que cuentan en los libros, pero entendió que "el Magdalena de los libros de relatos era el Magdalena del pasado, antes de la violencia y del colapso ecológico: el río que queda, saqueado y expoliado, es una sombra de lo que fue"; que esas visiones de los pasajeros de los buques de vapor eran hacia afuera y no ahondaban en la realidad de la gente y de los pueblos de la ribera, y sin embargo, dice, los envidia, porque vieron cosas que él jamás vería.
Jordan Salama (Nueva York, 1977) quería entender a Colombia y, para eso, tenía que entender al río, como le dijo una anciana en Ladrilleros.
Conoció las leyendas del río y multitud de anécdotas curiosas, la penosa realidad de pueblos olvidados del Estado, y el doloroso paso de la violencia. El resultado es un libro sencillo, diáfano, que cuenta cómo vio ese joven a Colombia, la naturaleza, las luchas de la gente "por la vida en medio de las dificultades y la soledad. Una historia de cómo la belleza puede encontrarse donde el viajero menos la espera".

Acuarela de Santiago Cortés Sarmiento que representa la navegación a vapor por el Bajo Magdalena. Tomada de Río Magdalena - Wikipedia, la enciclopedia libre

Salama visitó sitios que creo que casi ningún colombiano conoce: San Agustín; Quinchama; las estatuas megalíticas indígenas en La Gaitana; Girardot y su puerto abandonado; Neiva y el calor agobiante; Estación Cocorná en el Magdalena Medio en donde un pescador le cuenta, con tristeza, que la violencia acabó con su paraíso; los cementerios de los NN recogidos del río;  los hipopótamos invasores importados por un mafioso; Barrancabermeja y los recuerdos de un hotel de la época dorada del río; Cantagallo y San Pablo, víctimas de la deforestación, la minería ilegal, la coca, la guerrilla; La Gloria y el biblioburro, Mompox y sus artesanos de joyas guardadas en vitrinas, y así, hasta llegar a Bocas de Ceniza en donde vio a la gente pescando con cometas.
El libro me gustó por su sencillez y su mirada algo ingenua, pero también aguda frente al país, nostálgica por lo que fue, dolorosa por el abandono de hoy, por los daños al río y por todo lo que la gente ha perdido y aún puede perder.
Tomada de riosdelplaneta.com
Salama concluye con una verdad de a puños; "Colombia no está aún en paz consigo misma"; "hay muchas tareas pendientes para aliviar el sufrimiento dejado por el conflicto" y una urgencia de "mayor justicia para comunidades marginadas desde tiempo inmemorial".