sábado, 3 de octubre de 2015

En nombre de Dios


CRÓNICAS DE WIDUKIND
El Evangelio de la Espada 
Los Señores de la Tierra
La Lanza del Destino
ARTUR BALDER
Editorial Edhasa


Es el año 772, siglo VIII. Carlomagno se ha convertido en el rey de los francos, y será consagrado como emperador del que se llamará Sacro Imperio Romano Germánico. Quiere expandir su imperio, anexándose los pueblos del norte, entre ellos Sajonia, utilizando para ello la fuerza de las armas incluso para convertir al cristianismo a los habitantes de esas regiones, a quienes consideraba paganos.

Muchos nobles sajones se ven obligados a rendirle vasallaje a Carlomagno, pero otros, abanderados por el duque de Wigmodia, Widukind, hijo de Warnakind, se rebelan y luchan contra los francos por más de veinte años.

La trilogía de Artur Balder (Alicante, España, 1974) está estructurada, en parte,  como una crónica medieval narrada por el monje Angus de Metz, quien en el curso de una misión evangelizadora en Sajonia, es capturado por Remigio El Piadoso, un antiguo monje desencantado de la Iglesia Católica, que difunde una herejía fundamentada en el Evangelio de la Espada que ha escrito y quiere difundir en el mundo occidental; además, robó la lanza de Longuino, con la que fue atravesado el costado de Cristo, y que los monjes de Carlomagno ansían recuperar. Remigio dispone que Angus sea el maestro de Widukind en su infancia y durante toda su vida, para que pueda entender y enfrentar a los francos.

Según el autor, los hechos históricos están basados en la Res Gestae Saxonicae, escrita en el siglo X por el cronista Widukind de Corvey, obra dedicada a Matilda, hija del rey Otón I, y quien se consideraba descendiente del legendario Widukind de Wigmodia. 

Estatua de Widukind en
Herford, Westfalia
En los libros de Balder se cuenta, entonces, la vida y batallas del duque Widukind;   las creencias de los monjes católicos germanos que rayaban en el fanatismo, en la obsesión por el pecado, la redención por el fuego y el castigo de cualquier opinión o creencia adversa; la crueldad de los tiempos y la violenta conquista del reino sajón con la cruz cristiana como telón de fondo. A ratos, el autor se recrea demasiado en la crueldad y la violencia y en la descripción de las batallas con  sus sangrientas consecuencias, así como en las visiones "angélicas" de monjes buscando el perdón de sus pecados de lujuria y asesinato, y que justificarían cualquier acción por inhumana que pareciese. Sin embargo, eran los tiempos. Es la historia de la humanidad. No obstante, el final que el autor escoge para  Widukind sí resulta bastante improbable e innecesariamente cruel.

Al final, los sajones fueron conquistados y bautizados en masa a la fuerza; en 785, Widukind se entregó a Carlomagno a cambio, según el libro, de la vida de sus hijos. Fue considerado un traidor por algunos sajones pero, con el correr del tiempo, ha devenido en un héroe germánico, paladín de la libertad de su tierra y de sus creencias.Con la división del imperio entre los hijos de Carlomagno, Sajonia pasó a ser el Reino Franco Oriental, que sería el antecedente del Reino Germánico, hoy Alemania, mientras que el Reino Franco Occidental sería el antecedente de Francia. El Reino Germánico sería gobernado, a partir de 919, por reyes sajones, desaparecida ya la dinastía carolingia, que dio paso a la dinastía otoniana.

De la lectura de esta trilogía, que tan bien describe esa etapa de la historia que han dado en llamar "edad oscura", perdura mi hondo rechazo a la utilización del nombre de Dios para cometer atropellos y actos de barbarie en contra de quienes pensaban, y piensan, diferente; el horror a los totalitarismos y a la intolerancia, y a quienes creen que son los únicos que poseen la verdad.

Artur Balder estudió historia y periodismo en Valencia (www.casadellibro.com), y música "en los conservatorios de Valencia y Munich, colaborando como crítico musical en el periódico Las Provincias y en revistas especializadas como Scherzo. Ha escrito guiones y dirigido cortometrajes experimentales, además de dedicarse a la pintura y la fotografía" (lecturalia.com).
Entre su obra escrita se encuentran la Saga de Teutoburgo, Premio Obra de Arte Total 2013 de la Asociación Wagneriana de Alicante (según quedelibros.com), y Trilogía de Curdy.







sábado, 5 de septiembre de 2015

La aventura literaria

LA ESPADA DE SAN JORGE
David Camus
Editorial Random House Mondadori
2009


En el  siglo XII, en Flandes, nace Morgennes, un chico con extrañas dotes de fuerza, adivinación y una memoria prodigiosa, tal vez debido a su nacimiento debido a un milagro. En 1146 el papa Eugenio III convocó lo que sería la segunda cruzada, y los cruzados comenzaron arrasando las tierras y familias con sospechas de ser judíos en el propio suelo francés, entre ellas la familia de Morgennes.
Años después, se cruza con un clérigo que va acompañado de Cocotte, una gallina ganada en un torneo de poesía. Es Chrétien de Troyes, quien a partir de su encuentro será el narrador de la historia.

De Chrétien de Troyes se sabe poco; él mismo cuenta, en la novela, que nació alrededor de 1135 en Troyes o en Arras, y que sus territorios eran Flandes y Champaña, aunque también estuvo en Inglaterra, en Tierra Santa y en Constantinopla. Había  "decidido tomar los hábitos, para ser un perfecto cristiano, y contar aventuras que mostraran a gentes y rutas que se entrecruzaban".

Las biografías de Chrétien de Troyes dicen que fue poeta de  la corte de María de Champaña, hija de Luis VII de Francia con  la duquesa Leonor de Aquitania (madre, entre otros, de Ricardo Corazón de León, en su segundo matrimonio con Enrique II de Inglaterra), y que  fue, tal vez, el primer novelista de Francia. 
Chrétien de Troyes
Tomada de es.wikipedia.org
Dentro de las obras que escribió están Erec y Enide, Cligés, El Caballero del León, El Caballero de la Carreta, el Cuento del Grial, enmarcadas todas en el mito del rey Arturo.

En La Espada de San Jorge, David Camus (París, 1970) nos cuenta la vida y viajes, buscando historias, de Chrétien de Troyes, acompañado de Morgennes, quien quiere ser caballero pese a no tener origen noble. El emperador de Constantinopla le encarga trabajos para ganarse el rango de caballero, así como Amaury II, rey de Jerusalem. Ambos quieren encontrar un dragón, el reino del Preste Juan, o Crucífera, la espada de San Jorge.

Así, los vacíos de la biografía de Chrétien de Troyes son ocupados con sus obras, en donde predominan todos los rasgos del amor cortés de la corte de Leonor de Aquitania, el imaginario de los caballeros medievales y la búsqueda del Grial, así como de toda la fantasía llena de prodigios de la época medieval con sus seres fantásticos y sucesos extraños.

David Camus es nieto del escritor Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957.  Este hecho retrasó su debut literario "por miedo a ser comparado con su abuelo. Por esta razón eligió la novela histórica como punto de partida, explicando: 'Quería probar mi mano en un género en el que mi abuelo no había puesto los pies'." (Cita en https://es.wikipedia.org/wiki/David_Camus)
David Camus, fotografía
tomada de david-camus.com

La obra Morgennes, en español La espada de San Jorge, forma parte de la serie Novelas de la Cruz, entre las cuales están, además, Los Caballeros de la Vera Cruz y Crucífera (Las siete puertas del infierno)

Es un libro de  historia, fantasía y aventuras, como las aventuras que narraba Chrétien de Troyes en sus obras. Como anota Carlos Alvar en la presentación de las Obras Completas de Chrétien de Troyes (Ediciones Edhasa, 2010), "Ya desde antes de Chrétien la "aventura" constituye la razón de ser de los caballeros andantes, pues no es simple prueba de valor o de virtud, sino que se convierte ante todo en la búsqueda de la felicidad perdida. El concepto de "aventura" evoluciona con gran rapidez y, sobre todo, se carga de significados a medida que avanzan las narraciones caballerescas, especialmente las situadas durante el reinado de Arturo".

Morgennes le dice a Chrétien:Por momentos tengo la impresión de encontrarme en uno de esos cuentos de aventuras que tanto te apasionan.” 

Y Chrétien, en su obra Guillermo de Inglaterra, escribe (Epígrafe al capítulo 35 de La Espada de San Jorge):
“Pero ahora sería bueno saber hacia qué dirección debemos dirigirnos.
—Amigo, no puedo adivinarlo, si la aventura no nos guía.”