sábado, 13 de agosto de 2011

"El territorio de la amargura"

NOSOTROS, LOS CASERTA
Aurora Venturini
Caballo de Troya
1a edición 2011, Barcelona


Chela Stradolini abre un baúl y encuentra una fotografía de ella  cuando niña, vestida de organdí y obligada a posar para el fotógrafo. Recuerda ese día, la severidad de su madre, las amenazas de contarle al padre sobre su mal comportamiento; su madre la llama "cataplasma". Chela es superdotada, pero rebelde a la autoridad; incomprendida por sus padres que prefieren a su segunda hija, Lula, porque es rubia y modosa, mientras que ésta es morena y aindiada. Siente que no la quieren y que no les importa y aún ahora, ya anciana, se pregunta: "Madre, ¿por qué no me quisiste un poco?"
En el jardín encuentra una estatuilla de una pareja con hijos cabezones. Su último hermano es enano y cabezón, y la culpan a ella por haber tenido rubéola durante el embarazo de su madre. Su familia paterna viene de Italia, y algún día irá allá a indagar por sus ancestros, los Condestables de Caserta.
Chela adelanta en todos los estudios, recita a Rimbaud, y se convierte en escritora, en medio del escepticismo, cuando no la indiferencia de su familia. No se inmuta con la muerte de sus padres, pero sí de su hermanito deforme. Ama  con locura por una única vez  a alguien que se irá, y envidia a su viuda años después. Escribe desde el dolor, desde el abandono, desde el desamor que aún perdura porque no se quiere a sí misma, porque se ve como un bicho feo, maltratado y solo.
La autora, Aurora Venturini (La Plata, Argentina, 1922), tiene en esta obra una prosa fluida, de palabras precisas, a veces punzantes como dardos, a veces reiteradas, como el color azul lila de la bruma de los muertos.
 El editor de Caballo de Troya dice que "Ha cumplido ochenta y ocho años y es la última revelación de la literatura argentina más actual (...) Escribe como si estuviese inventándose la literatura". Con su novela "Las Primas",  obtuvo en 2007 el Premio de Nueva Novela Página 12 y, en 2010, el premio Otras Voces, Otros Ámbitos, iniciativa de Ámbito Cultural y el Centro de Estudios Literarios Hotel Kafka que escoge la mejor obra que no haya conseguido vender más de 3000 ejemplares en el año siguiente a su publicación.
"Nosotros, los Caserta" nos recuerda que hay infancias terribles, que hay dolores y culpas que se cargan toda la vida, y que el hogar puede ser para algunos  "el territorio de la amargura".

viernes, 29 de julio de 2011

"El Pianista de las Palabras"

CUENTOS REUNIDOS
Felisberto Hernández
Eterna Cadencia Editora
Buenos Aires, 2010

"El Pianista de las Palabras", así llama a Felisberto Hernández (Montevideo 1902-1964) el Presidente de la Fundación que lleva su nombre (http://www.felisberto.org.uy/), porque primero fue pianista, itinerante y de películas mudas, y luego escritor, un escritor maravilloso que hace que las cosas adquieran vida y que los pensamientos se vuelvan cosas en la red de sus palabras. Muchos lo citan, junto a Borges y a Macedonio Fernández, como precursor de la literatura fantástica, etiqueta que rechazó Julio Cortázar diciendo que "nadie como él para disolverla en un increíble enriquecimiento de la realidad total que no sólo contiene lo verificable sino que lo apuntala en el lomo del misterio como el elefante apuntala al mundo en la cosmogonía hindú"(1)  Al leerlo, yo recuerdo a Borges, y esos momentos en los que la realidad se disuelve en otra paralela, o se cruza con ella, en una dimensión de la imaginación en donde todo es posible,  posibilidad que sólo otorga la maestría del escritor.
En esta edición se recogen algunos de los cuentos más representativos de Felisberto Hernández: En tiempos de Clemente Colling, El Caballo Perdido, Tierras de la Memoria, Menos Julia, El Acomodador, Nadie Encendía las Lámparas,  La Casa Inundada, El Cocodrilo y Explicación Falsa de mis Cuentos.
En ellos, nos adentramos en el laberinto sinuoso de los recuerdos y de los sueños, esos que a veces no sabemos si son memoria o imaginación; asistimos al afán de aprehender el mundo y los objetos con la mirada, la cual queda impregnada de ellos, como en El Caballo Perdido, cuando todas las cosas que mira después de observar un magnolio quedan iluminadas con un resplandor de magnolias; o cuando los ojos de El Acomodador son los que iluminan lo que mira, como los gatos,  y se obsesionan con los objetos guardados en un cuarto secreto por el que cruza una mujer sonámbula.
En este mundo de recuerdos, la señora Margarita, de La Casa Inundada, los cultiva en el agua; el personaje de El Cocodrilo, que llora a voluntad para vender medias de mujer, se encierra en su soledad con sus horas de felicidad; un hombre quiere recuperar la mirada de su infancia En tiempos de Clemente Colling por la insistencia de ciertos recuerdos en introducirse en su presente.
Son cuentos algo inquietantes que escarban en la memoria para revivir con exactitud un instante ya lejano, una luz del pasado, una mirada. Escritos en primera persona, con elementos autobiográficos en algunos casos, tienen un aura de soledad y  nostalgia. 
De sus cuentos, dijo Felisberto Hernández: "No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado; no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos [...] Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia [...].(2) Esto es completamente cierto.
Otras obras del mismo autor son: Las Hortensias, Libro sin Tapas, La Envenenada, El Balcón, La Cara de Ana (entre otras más). 

Notas
(1) En Prólogo a La Casa Inundada y otros cuentos, transcrito en www.felisberto.org.uy
(2) Explicación Falsa de mis Cuentos
Interesante el análisis "La ficción de los recuerdos de Felisberto Hernández, en http://lejana.elte.hu/PDF_2/Simonovics_Andrea.pdf
Fotografía de Hortensia, tomada de http://felisbertohernandez.blogspot.com/