lunes, 10 de enero de 2011

La Historia Novelada o la novela de la Historia

LOS IDUS DE MARZO
Valerio Massimo Manfredi
Editorial Grijalbo
Primera edición, 2009.

El día 15 de marzo del año 44 A.C., fue asesinado en el Senado de Roma Julio César, vencedor de los galos, pacificador de los iberos, gran estratega militar y cónsul de Roma. Entre los conjurados estaba Bruto, probablemente hijo suyo, y otros aristócratas que creían librarse de un dictador, reimplantando la república. Pensaron, ilusamente, que el pueblo les aclamaría como libertadores, y no fue así, pues el pueblo romano amaba a César. Les apoyaba, desde la sombra, Cicerón, el gran orador y abogado romano, y se insinúa que tal vez, también contaban con el apoyo tácito de Marco Antonio, el primer lugarteniente de Julio César. Eso cuenta la historia, la cual contiene "detalles mágicos" como el del augur que le dijo: "Cuídate de los idus de marzo", o de los sueños  premonitorios de Calpurnia, su esposa, quien le rogó que no fuese al Senado ese día, o del personaje anónimo que  le entregó  un rollo con la denuncia de la conspiración y que Julio César no alcanzó a leer.
Valerio Massimo Manfredi (Módena, Italia, 1943) ha novelado los ocho días anteriores a la conspiración, recogiendo los datos de la historia, incluso esos fantásticos, y agregándoles personajes ficticios que juegan el papel de impulsar la trama y de darle emoción y verosimilitud. Los Idus de Marzo es una novela histórica que se lee con placer y que tiene la virtud de contarnos con cierta fidelidad cómo sucedieron esos hechos, cómo era la Roma de entonces, una urbe destrozada por las guerras civiles, por la corrupción y por las ansias de poder, y que evidencia cómo en la misma historia se entremezclan elementos ficcionales que el novelista incorpora de manera natural a su propia obra.
Manfredi es licenciado en letras clásicas y especializado en topografía del mundo antiguo, profesor de diversas universidades, y ha dirigido expediciones arqueológicas en varios países. Entre sus obras están Alexandros, sobre la gesta de Alejandro Magno, El Ejército Perdido, en la cual narra el regreso de Persia del ejército de los diez mil que Ciro el Joven reclutó para derrocar a su hermano Artajerjes sin conseguirlo; El Imperio de los Dragones, relativo a la llegada de romanos a China;  El Oráculo, y otras tantas novelas que acercan al lector a la historia y que son una invitación a conocer más sobre los tiempos antiguos.
Así, por ejemplo, es interesante saber que después de los idus de marzo, el sucesor de Julio César fue su sobrino Cayo Octavio, y no Marco Antonio como éste esperaba; que Cayo Octavio u Octaviano cazó a todos los conjurados e hizo cumplir el testamento de Julio César, pese a Marco Antonio; que convenció a Tiberio Claudio Nerón de divorciarse de Livia, su mujer embarazada, para casarse con ella y adoptar a sus hijos, Tiberio y Druso. También, que Marco Antonio se casó con Cleopatra, quien había tenido un hijo de Julio César, y que derrotado por Octaviano, se suicidó. Lo mismo hizo Cleopatra con un áspid, como todos sabemos, e historiadores irreverentes como Indro Montanelli, dicen que lo hizo porque no logró seducir a Octaviano. Chismes de la historia, deliciosos; datos que nos muestran las bajezas y grandezas de los seres humanos, y que continúan repitiéndose a lo largo del tiempo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dulces Recuerdos

UNA GOLOSINA
Muriel Barbery
Editorial Zendrera Zariquiey
Barcelona, España

El más grande importante gastronómico del mundo -como él mismo se califica- está muriendo, y su angustia, más que por la muerte próxima, es por no poder recordar un sabor que le "trota en el corazón", un sabor olvidado, anidado en lo más profundo de sí y que se revela "como la única verdad que se haya dicho o hecho".
Comienza, entonces, a rememorar su infancia, su adolescencia, esos momentos en la cocina de la abuela,  o de la tía Marthe, que le hicieron amar y aprender a degustar sabores, aromas y texturas, y que luego convirtió en palabras, "estuches que recogen una realidad solitaria y la metamorfosean en un momento de antología".
Sabe que es venerado por unos, odiado por muchos, entre ellos sus propios hijos, temido hasta por sus nietos, por ese aislamiento afectivo que mantiene respecto de todos y de todo, menos de la comida y de la bebida, y realmente no le importa. Y al final, tampoco importa mucho vivir o comer, sino saber por qué. 
Es, pues, éste, un hermoso ejercicio que propone Muriel Barbery (Casablanca, 1969), de regresar en la memoria al tiempo de las cosas simples, primigenias, al reino sin artificios de los árboles, las flores y los huertos, a lo realmente esencial.
"Una Golosina" fue su primera novela, publicada en el año 2000, y galardonada con el premio al Mejor Libro del Mundo de Literatura Gastronómica,  Salon International du Livre Gourmand-Périgueux.  Narrada en varias voces, será la antesala de "La Elegancia del Erizo" (2007) que comentamos  en este blog, y que transcurre también en el edificio de la Rue de Grenelle, en donde vive y muere el crítico gastronómico.
Para los amantes de la literatura y de la gastronomía, esta obra es, sin duda, una golosina.