CRONICAS DESDE VILLA FRANCA
Cándida Reyes Cepeda
Villa Franca siempre ha estado aquí, pero nosotros solamente la encontramos en mayo. Ahora tiene la enorme tarea sobre sus espacios de facilitar nuestros sueños de ser hacendados y de respirar el mar cada mañana.
Durante mis continuos paseos en la playa he escrito muchas páginas y páginas de crónicas sobre nuestra nueva forma de vida pero tal es la magia del lugar que no consigo estar satisfecha: nada refleja la sensación de haber descubierto el continente perdido de Atlántida,a 50 km de Montevideo.
Uruguay es aún para nosotros el gran desconocido aunque para los locales la perspectiva sea muy fácil: sólo existe Montevideo y el resto es interior. Los 50 km de distancia bien pudieran ser un océano u otro continente, aunque vale decir que para los inmigrantes éste es un rincón memorable y acogedor para echar raíces. Y no lo digo yo sino las decenas de alemanes, daneses, suizos, ingleses y qué se yo que más gente que se ha establecido silenciosamente durante los últimos años.
Jenny, la antigua propietaria de nuestra casa nos dejó una cantidad limitada pero excesiva de cachivaches. Bueno, yo le pedí que dejara todo lo que no le sirviera dado que nosotros no trajimos cama, ni nevera, ni horno...Bueno, nos trajimos a nosotros y sólo encontramos el equipaje 5 meses después. Decía que Jenny nos dejó herencia y, entre ella, un curioso poema de Jorge Luis Borges sobre un atardecer, escrito en la pared. Uno de los versos dice:

Utilizando un poco de sicología e intuición de Selecciones, me imagino que Jenny tiene tendencia a esconderse pues la casita se oculta al final del jardín lleno de todos los árboles que se puedan imaginar y tiene muy pocas ventanas. El trabajo de iluminar la villa nos corresponde y cuesta algo más que dolores de cabeza. Eso que todavía no hemos comenzado... para alivio tenemos una cosecha enorme de mandarinas, pomelos y limones. O sea que vitamina C hay suficiente por ahora....Como ven la influencia del mar se nota en mis escritos y las cosas van y vienen en un tiempo que parece permanecer sin comienzo ni final. Menos mal que habrán otras crónicas pues esta historia apenas comienza.
Fotografías: Playa frente a Villa Franca, Cándida Reyes; Villa Franca, Cándida Reyes; Mapa, tomado de es.surf-forecast.con; Atardecer en Parque del Plata, tomada de Turingia.net; Mate, tomada de streetphoto.com